La limpieza de nuestras armas es una de las prioridades indispensables para su buen funcionamiento. Tanto puede su gran poder desembocar en grandes disparos como en gravísimas consecuencias si no la mantenemos como es debido: tan importante es disfrutar de sus cualidades como preocuparse para que no decaigan por un mal cuidado. No debemos infravalorar el valor de la limpieza de un instrumento que a pesar de su potencia, es delicado y sensible a los efectos de la pólvora.

El arma en sus distintas partes siempre tiene que estar limpia y lubricada. Esto no quiere decir que chorree aceite por todas partes ni que el cañón se limpie con aceite. Eliminemos mitos, por favor. Cada parte del arma requiere su atención, su tratamiento y su correspondiente lubricación específica.

Hoy en día existen en el mercado múltiples productos para la limpieza y mantenimiento de nuestras armas. Si nosotros no podemos o no queremos hacerlo, es conveniente llevar el arma a un profesional armero para que realice el mantenimiento. Nadie mejor que él sabe cómo hay que alargar la vida de cada pieza con una buena higiene.

Por ejemplo, vamos a escoger un rifle de cerrojo para mostrar los pasos correctos después de un día de caza o una sesión de tiro.

  • En primer lugar, hay que escoger un sitio de nuestra casa donde estemos a solas y no se nos moleste.
  • Después, comprobaremos que el arma está descargada.
  • Extraeremos el cerrojo del armazón.
  • Aplicaremos el limpiador de cañones en el interior del cañón. Existe mucha variedad de productos y en nuestro taller utilizamos desde hace muchos años el limpiador Guntec de Klever. Éste en concreto, lo dejamos actuar durante unos treinta minutos.
  • Mientras el limpiador de cañones actúa, nosotros nos dedicamos a limpiar el cerrojo con un paño de algodón. Si tiene mucha suciedad se puede utilizar líquido desengrasante con un cepillo pequeño. Se tiene que limpiar con intensidad el percutor y su muelle. Centremos bastantea atención también en la cara del cerrojo, el extractor y el muelle del extractor. Comprobemos que los tetones no tengan nada de suciedad. Cuando esté completamente limpio lo aceitamos con una capa fina de lubricante, en nuestro taller utilizamos el Gunex 2000 de Klever.
  • La culata, si es de madera, se limpia con un paño húmedo y después se aplica un poco de aceite para maderas. Para las culatas sintéticas hay productos como el Guntec limpiador de plásticos, este producto es idóneo para materiales sintéticos y polímeros.
  • Si el arma lleva visor se debe realizar una inspección del mismo y de su montura. Es conveniente  limpiar las monturas y lubricarlas para evitar su oxidación.
  • Para limpiar la recamara utilizaremos un cepillo de latón con su correspondiente baqueta. Rascaremos la recamara y sobre todo, su cuello.
  • Después, procedemos a limpiar el cañón con la baqueta y el cepillo correspondiente al calibre del rifle. Limpiamos siempre desde la recamara hacia la boca del cañón sin sacar el cepillo por la boca. Cuanto más rasquemos mejor. Una advertencia importante: nunca y bajo ningún concepto debemos meter la baqueta por la boca del cañón. 
  • Después colocaremos un fieltro de limpieza del calibre del cañón en la baqueta y, desde la recámara hacia la boca, pasamos el fieltro hasta sacarlo. Luego, lo desenroscamos de la baqueta, sacamos la baqueta del cañón y si está muy sucio lo desechamos y ponemos otro limpio, y así sucesivamente hasta que quede completamente limpio. Tras esto, debemos comprobar que en las estrías del cañón no queden trazas amarillentas del cobre de los proyectiles, si es así, se tiene que desencobrar con el limpiador de cañones o sea repetir la operación de baqueta y fieltros hasta que desaparezcan.

Si lo que limpiamos son los cañones de nuestra escopeta, el problema lo tenemos con el polietileno de los tacos de los cartuchos, pues siempre deja restos junto con los de la pólvora y el plomo.

  • Una vez realizadas estas operaciones, si nuestra intención es no usar el arma durante un tiempo debemos guardarla después de darle una fina capa de aceite para conservar el metal. Sin embargo,  cuando vayamos a utilizar el arma debemos quitar este aceite. Lo más importante, debemos quitar todo rastro de aceite del interior del cañón antes de disparar el arma, si no se provocarán sobrepresiones.

El mantenimiento, la limpieza de nuestras armas y del equipo nos ayuda a conocer el arma que utilizamos. Al limpiarla nos familiarizamos con su uso y, por supuesto, siempre la tendremos en perfectas condiciones algo que es indispensable para nuestra seguridad.

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