Uno de los problemas que nos podemos encontrar a la hora de disparar un rifle sobre todo si es de un calibre potente es el retroceso del arma.

El retroceso, es la suma de diferentes factores como son calibre, peso del arma, munición, etc.

Hay diferentes tipos de freno, y se adaptan a muchas configuraciones de rifles, de caza, varmint, tácticos, militares, competición.

Y todos los diseños de freno de boca comparten un principio básico: desvían parcialmente los gases de combustión desde la salida de la boca del cañón. Pero hay que tener en cuenta el tipo de rifle, calibre y uso que se le va a dar.

Si el retroceso es potente una forma de remediarlo en parte es colocar al rifle un freno de boca, que puede ser roscado o mediante un sistema de sujeción.

El freno de boca nos va a permitir concentrarnos en la puntería pues no estaremos pendientes del retroceso del arma y al mismo tiempo también evitaremos parte de la relevación que se produce durante el disparo debido a la energía de salida del proyectil y la forma de culata.

Es decir, la estrategia de un freno de boca es redirigir y controlar la explosión de los gases de combustión que sigue a la salida de un proyectil. El concepto fue introducido por primera vez por la artillería y era una característica común en muchas armas antitanque.

En nuestro taller fabricamos frenos para todas las roscas que hay en el mercado, también hacemos roscas en los cañones para su instalación y su posterior homologación en el Banco de Pruebas de Éibar.

Ahora ya sabes dónde encontrar tu taller armero especializado en rifles de caza y precisión.

Para más información, puedes ponerte en contacto con nuestro taller de reparación de armas llamando directamente al +34 966 544 141 o a través de nuestro formulario de contacto

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